El Cadí

Serie “Preciosidades”. El agua es precioso

Nevar, nevará es el segundo texto de la serie “Preciosidades”, esta vez en castellano.

Habla de la lengua, de la escasez de agua y de los sirios.

Nevar, nevará

El Cadí, majestuosa pared pirenaica con significado “juez”, lleva días tapándose a partir del mediodía. Y nosotros, pequeños seres humanos besando sus pies, tenemos cada día la misma conversación: nevar, nevará… si no es hoy será mañana.
Siempre me ha gustado esta expresión reiterativa del castellano, cuyo prometedor pronóstico no enlaza ningún compromiso con el futuro. Pero funciona como un tranquilizante, una pastilla que nos quita el insomnio. Al final ocurrirá, podemos cerrar los ojos, y dormir.
Las precipitaciones son escasas en el eje sur del Pirineo, y todos tenemos envidia de los franceses, que se quedan con todas. Queremos agua para nuestros campos y huertos, para que no se nos encienda el bosque con una simple cerilla, para que florezcan las setas en otoño y primavera, y para llenar nuestras piscinas porque en verano el calor mata y el único refugio es dentro de ella. Preciosa agua.
Hoy subí hasta el tobillo del juez para sacarle cuatro fotos. Generoso cielo amenazador con nubes a punto de llorar. Pero ni una gota y 13 deprimentes grados por encima de cero.
Y me hizo pensar en los sirios en sus campos de refugiados inundados, allá, lejos, por las fronteras de este degradado e inhóspito continente. Y me imaginaba que también deben de tener frases reiterativas por el estilo. Comer, comeré. Volver, volveré. Cantar, cantaré.
Aquí no sé. Nevar, ya no nevará. Allá, ojalá se acabe la tormenta.

Sarah De Vlam
15/03/2016

El Cadí tapado

 

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